Es el nombre de un críptido mitológico contemporáneo, que se describe como un ser que atacaría a animales de diferentes especies en zonas ganaderas o rurales. El mito tuvo su origen en la isla de Puerto Rico. Se cuenta que existe en América Central y América del Sur, en países como Costa Rica, México, Perú, Ecuador, Puerto Rico, Honduras, Nicaragua, Colombia, Guatemala, El Salvador, Panamá, Chile, Argentina, Uruguay, Venezuela, Paraguay y en algunas zonas del sur de Estados Unidos.

*Descripción:
La descripción popular de esa entidad es que sería una criatura pequeña (de 1 m de altura o menor tamaño), que presentaría piel verduzca y escamosa, ojos grandes y saltones, y cabeza ovalada. Esta vaga descripción coincide con otro ser de la mitología contemporánea, los pequeños seres alienígenas conocidos como “grises”. También se le atribuye un rostro canino de grandes ojos y colmillos y tobillos largos como los de un canguro.

*Características de los ataques:
– Los animales muertos, presuntamente por el ataque del chupacabras, no tendrían sangre en sus cuerpos y tendrían como herida un solo agujero; a diferencia de otros depredadores que en su mayoría destrozan el cadáver.
– Lo normal es que ningún animal reaccione alarmado o presente algún tipo de resistencia. Los dueños comúnmente no reportan ruidos extraños, y ni siquiera ladridos de perros guardianes de sus animales; es más, los canes al ser observados posteriormente, reaccionan de forma muy extraña, y en algunos casos asustados.
– Se indica comúnmente la falta de huellas del animal atacante, o si se presentan son escasas; similares a las de un canido de gran tamaño, algunas de las cuales presentan una prolongación en forma de talón. Estas pisadas se encuentran a diferentes distancias (4 a 5 metros), indicando que poseerían una gran habilidad para saltar.
– Comúnmente no hay testigos directos de los ataques